Nuevo programa de Español implicará cambios en la pedagogía para mejorar la enseñanza de la lectoescritura


* Prácticas en el aula deberán propiciar que los estudiantes analicen, interpreten, comprendan y disfruten al leer.

* El desarrollo profesional de los docentes es uno de los factores clave para fortalecer la calidad educativa, pero se requieren modelos más efectivos que la tradicional “capacitación en cascada”.

12 de setiembre 2013. El nuevo Programa de Español para I ciclo –que se implementará a partir del curso lectivo de 2014– puede ser un poderoso instrumento para mejorar la calidad de la enseñanza primaria en Costa Rica, pero su efectiva aplicación en las aulas requiere de cambios profundos en la pedagogía y, por ende, en la formación y el desarrollo profesional de los docentes.

Esta es una de las principales conclusiones de la mesa redonda “Por un país de más y mejores lectores: el nuevo programa de Español”, realizada este jueves en la Escuela Buenaventura Corrales. La mesa estuvo integrada por expertos del programa Estado de la Educación, la Universidad de Costa Rica (UCR), la Universidad Nacional (UNA), el Ministerio de Educación Pública (MEP) y la Asociación Amigos del Aprendizaje (ADA). El moderador fue Gilberto Alfaro, profesor del doctorado en Educación de la UCR y coordinador de ProLEER Costa Rica, grupo que organizó la actividad.

Según Irene Salazar, asesora de la Dirección de Desarrollo Curricular del MEP, el programa busca atender las debilidades que han sido señaladas por diversos estudios, informes e indicadores, así como el fracaso escolar y la elevada repitencia en primer grado. Por ejemplo, las pruebas diagnósticas de segundo ciclo en 2010 mostraron que solo el 20% de los estudiantes de sexto grado logra las habilidades lingüísticas esperadas para su nivel; asimismo, los resultados del país en la prueba internacional PISA señalaron que el 67% de los jóvenes costarricenses posee una comprensión de lectura apenas básica.

“El programa se diseñó como una herramienta útil y práctica para que los docentes puedan ofrecer una mejor formación a sus estudiantes. Propone contenidos y estrategias para fomentar la lectura y la comprensión –de textos literarios y no literarios–, estimular la escritura y promover espacios de escucha e interacción verbal. En otras palabras, queremos que los niños y las niñas disfruten de la lectura, comprendan lo que leen y logren expresarse con propiedad, de forma oral y escrita”, explicó Salazar, quien subrayó la importancia de la capacitación inicial que el MEP ofrecerá a los educadores para que conozcan el programa, aprobado recientemente por el Consejo Superior de Educación.

Oportunidades y desafíos

La mesa redonda tuvo como referente inmediato el IV Informe Estado de la Educación, presentado el pasado 10 de setiembre. Isabel Román, coordinadora de investigación del informe, destacó tres de los desafíos en el ámbito educativo: aplicar de manera efectiva y generalizada los nuevos programas de estudio, contar con personal docente de alta calidad y alcanzar mayores niveles de desempeño en las pruebas PISA, que miden la competencia lectora, matemática y científica de los estudiantes.

El informe también señaló que el modelo de capacitación “en cascada” para los docentes, prevaleciente en el MEP, no se adecua a las nuevas necesidades del sistema educativo.

“Debemos impulsar cambios a la luz de los resultados obtenidos en las pruebas, con miras a mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje en el aula. Uno de los retos es el de crear –en los centros educativos-- condiciones que faciliten el desarrollo de la enseñanza, remediando aspectos como la falta de profesores calificados y la escasez o inadecuación del material pedagógico”, subrayó Román.

Marielos Murillo, catedrática de la Escuela de Formación Docente de la UCR, señaló que el programa creado por el MEP implica una nueva forma de entender los procesos de lectura y escritura en la escuela costarricense. Esto representará un desafío para los educadores, particularmente para aquellos que trabajan desde hace décadas bajo la exigencia de que los niños deben aprender a leer en primer grado.

“El fundamento teórico del programa enfoca el aprendizaje de la lectura y la escritura como un proceso continuo, no como algo que sucede en una edad determinada. Por eso, será muy importante valorar los conocimientos sobre lectura y escritura que posee el niño al ingresar a primer grado, aprender a desarrollar más la conciencia fonológica y a enriquecer el lenguaje oral y escrito en diferentes etapas, además de entender cómo realmente debemos evaluar los procesos de lectoescritura”, advirtió Murillo.  

El rol de los docentes

La investigadora Ana María Hernández, del Centro de Investigación y Docencia en Educación (CIDE) de la UNA, apuntó que la calidad de los docentes es determinante en la calidad de la educación que reciben los niños, así como en su desempeño escolar.

“La calidad de la formación que reciben los docentes es una gran responsabilidad para las universidades públicas y privadas que imparten carreras en el ámbito de la educación, así como para los docentes mismos. Los maestros requieren de un constante desarrollo profesional que les facilite un acompañamiento en el aula para poder ofrecer mejores experiencias de aprendizaje a los niños”, afirmó Hernández.

Para lograr un cambio de paradigma en la enseñanza es preciso impulsar una cultura de actualización continua entre los docentes, según Melissa Arias, coordinadora del Programa de Desarrollo Profesional Docente en línea, de ADA y la Universidad Estatal a Distancia (UNED).  

“Hemos comprobado que los docentes logran muy buenos resultados cuando tienen la oportunidad de planificar, implementar y reflexionar sobre nuevas estrategias en el aula, que dan un rol más activo a los niños para que puedan pensar, participar, crear y aportar ideas”, concluyó Arias.

Para descargar el comunicado oficial con las conclusiones de la mesa redonda, en PDF, haga click aquí.